«La salud mental de niños, niñas y adolescentes no puede seguir siendo un esfuerzo fragmentado. Necesitamos iniciar el año escolar impulsando cambios de fondo y, al mismo tiempo, generando ambientes protectores y promotores del desarrollo socioemocional en los colegios», afirmó Carolina Heresi, presidenta de SOPNIA.
La alerta coincide con el Análisis de la Situación de la Niñez y Adolescencia (SITAN) 2025 de UNICEF, que ubicó a Chile en el último lugar (36°) en bienestar infantil entre países de la OCDE. El informe advierte un deterioro en indicadores de satisfacción con la vida y salud mental adolescente, confirmando la necesidad de fortalecer políticas preventivas y el apoyo oportuno en el ámbito escolar.
A cinco años del inicio de la pandemia, SOPNIA llama a fortalecer la salud mental escolar y mejorar la capacidad de respuesta del sistema, reconociendo avances, pero advirtiendo que estos aún resultan insuficientes frente a la magnitud de la demanda. La sociedad científica subrayó que el bienestar de docentes y equipos directivos también es un factor clave para generar entornos educativos emocionalmente seguros.
Cuatro claves para apoyar a niños y adolescentes en el regreso a clases
En lo inmediato, el inicio del año escolar representa un desafío concreto para miles de familias. Desde SOPNIA recomiendan fortalecer cuatro pilares básicos: rutinas estables, alimentación saludable, sueño adecuado y uso regulado de pantallas en tiempos, horarios y contenidos.
Pero el llamado va más allá de la organización cotidiana. «Escuchar activamente, validar emociones, conversar sobre miedos y anticipar situaciones propias del inicio del año escolar son acciones simples que pueden marcar una diferencia significativa en la adaptación», manifiesta Heresi.
Desde la sociedad científica enfatizan que el inicio del año escolar debe ser también una oportunidad para reforzar la coordinación entre el sistema educativo y el sistema de salud, avanzar en políticas preventivas y garantizar entornos escolares seguros y protectores: «La salud mental no es un aspecto complementario del aprendizaje, sino una condición esencial para el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes», concluyó Heresi.