Cada año se reportan casos de eventos cardiovasculares en niños y adolescentes. Aunque son poco frecuentes, estas situaciones reabren una conversación necesaria: muchas enfermedades cardíacas pediátricas pueden no presentar síntomas hasta que ocurre una emergencia.
“El sistema cardiovascular de los niños también requiere atención. En cardiología pediátrica sabemos que existen condiciones que pueden pasar completamente inadvertidas. Un control oportuno permite identificar factores de riesgo y tomar decisiones antes de que el niño o adolescente se exponga a situaciones de mayor exigencia física”, explica el Dr. Paulo Valderrama, cardiólogo pediátrico de Clínica Universidad de los Andes.
La práctica deportiva es fundamental para el desarrollo físico, emocional y social de los niños. Sin embargo, el ejercicio intenso puede actuar como detonante en menores con patologías no diagnosticadas, como ciertas enfermedades cardíacas a nivel estructural, eléctrico y/o de algunas enfermedades adquiridas. La incidencia de muerte súbita es variable, sin embargo, se estima que en jóvenes es de 1 a 2 casos por cada 100.000 habitantes por año. Una proporción relevante está asociada a la actividad física.
Estos episodios suelen ocurrir durante o inmediatamente después del ejercicio, y en muchos casos se deben a alteraciones graves del músculo y/o ritmo cardíaco que impiden que el corazón bombee sangre de manera eficaz al resto del cuerpo. Por eso, los especialistas recomiendan realizar un chequeo cardiológico preventivo, especialmente en niños y adolescentes que practican deportes competitivos o de alta intensidad. El comienzo del año escolar es un momento ideal para realizar esta revisión médica.
Un control que comienza a incorporarse al estándar escolar
Así como se solicitan controles de visión y audición antes del inicio del año escolar, algunos establecimientos educacionales han comenzado a incorporar chequeos deportivos pediátricos, sobre todo en estudiantes que participarán en torneos o selecciones deportivas.
Los expertos también recomiendan a los padres estar atentos a señales como desmayos, falta de aire desproporcionada al esfuerzo o dolor en el pecho durante la actividad física. Asimismo, hay que considerar si se tiene antecedentes familiares de enfermedades cardíacas o muerte súbita.
“La detección precoz no solo previene eventos graves, sino que entrega tranquilidad a la familia. Sin embargo, debemos promover la prevención secundaria o estrategia reactiva en ambientes cardioprotegidos con personal capacitado en reanimación cardiopulmonar y uso de desfibrilador externo automático para garantizar una práctica deportiva segura”, agrega el Dr. Valderrama.