Sentir el bombeo del corazón sin necesidad de tomarse el pulso ni usar un estetoscopio puede provocar inquietud. Por lo general, el sistema nervioso regula la actividad cardíaca de forma automática e imperceptible durante la rutina diaria.
Sin embargo, en episodios de alta exigencia física o emocional, el ritmo del corazón puede hacerse muy evidente. Para abordar este fenómeno, especialistas en cardiología marcan la línea divisoria entre una respuesta física normal y un síntoma patológico.
«Los latidos del corazón, en general, es normal y frecuente escucharlos cuando la persona tiene gran sensibilidad, periodos de estrés o periodos de ansiedad», aclara el Dr. Roberto Aspée, cardiólogo y director médico de Clínica Colonial.
Percibir el pulso versus tener palpitaciones
Sentir el corazón acelerado de forma pasajera en momentos de nerviosismo no significa necesariamente un daño estructural. No obstante, cuando la frecuencia o el ritmo cambian de manera drástica, se requiere evaluación clínica.
Si los latidos se vuelven irregulares, aparecen sin razón aparente o se perciben como «pausas» o «golpes fuertes» en el tórax, es clave realizar un estudio electrocardiográfico.
«Es anormal cuando ese latido es súbito, intermitente, desacompasado. A eso le llamamos palpitaciones y puede ocurrir que sea más bien una arritmia lo que se está percibiendo cuando el corazón cambia su ritmo», advierte el Dr. Aspée.
Extrasístoles y Fibrilación Auricular: Los diagnósticos más frecuentes
Dentro de las alteraciones del ritmo, las extrasístoles —latidos que se adelantan al ritmo normal— representan una de las principales causas de consulta. Aunque suelen ser aisladas, si las palpitaciones se prolongan es urgente descartar arritmias de mayor complejidad.
La fibrilación auricular ocurre cuando las señales eléctricas de las aurículas se desorganizan. Su detección temprana es vital para evitar la formación de coágulos sanguíneos y reducir el riesgo de un Accidente Cerebrovascular (ACV).
«Las más frecuentes son las extrasístoles y un caso un poco más severo es la fibrilación auricular, que es un ritmo que es importante detectar a tiempo porque suele tener consecuencias posteriores», enfatiza el cardiólogo de Clínica Colonial.
¿Cómo se diagnostican las arritmias?
Para evaluar estas alteraciones, la medicina ambulatoria dispone de exámenes de alta precisión:
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Electrocardiograma en reposo: Registra la actividad eléctrica en el momento de la consulta.
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Holter de ritmo (24 a 48 horas): Monitorea el comportamiento del corazón durante la rutina diaria.
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Ecocardiografía: Permite revisar la estructura interna, cavidades y válvulas cardíacas.
Ante palpitaciones recurrentes, sensación de «vuelco» en el pecho o latidos desacompasados sin causa previa, la recomendación médica es acudir a un especialista para un chequeo oportuno.