En Chile se estima que más de 30 mil personas viven con esta patología silenciosa. Especialistas advierten que, al ritmo actual de detección, el país recién alcanzaría la meta de erradicación de la OMS en 2051.
SANTIAGO. Cada 28 de julio se conmemora el Día Mundial de las Hepatitis Virales, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para alertar sobre una de las amenazas más silenciosas de la medicina moderna. A nivel global, estas infecciones provocado más de 1,3 millones de muertes al año, principalmente porque cerca del 90% de los afectados no sabe que padece la enfermedad.
En Chile, la Asociación Chilena de Hepatología (ACCHEP) calcula que más de 30 mil personas conviven con el virus. Si no se aceleran los programas de tamizaje y tratamiento, el país tardaría dos décadas más de lo presupuestado por la OMS para erradicar la patología, alcanzando la meta en 2051 en lugar de 2030.
«Las hepatitis virales son enfermedades silenciosas que pueden evolucionar durante años sin presentar síntomas. La detección temprana mediante exámenes de sangre permite iniciar tratamientos oportunos, prevenir complicaciones graves y evitar daños irreversibles en el hígado», explica el Dr. Gabriel Mezzano, hepatólogo de Clínica Universidad de los Andes.
Tipos de hepatitis viral y cómo se transmiten
Existen cinco cepas principales del virus, siendo la B y la C las que representan el mayor riesgo de cronicidad, cirrosis y cáncer hepático:
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Hepatitis A: Transmitida por agua o alimentos contaminados. Causa infección aguda y cuenta con vacuna en el Programa Nacional de Inmunizaciones.
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Hepatitis B: Se contagia por fluidos corporales o sangre. Es crónica, pero prevenible con una vacuna altamente efectiva.
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Hepatitis C: Contagio sanguíneo (transfusiones antiguas o material cortopunzante no esterilizado). No tiene vacuna, pero sus tratamientos actuales logran más del 95% de curación.
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Hepatitis D: Afecta solo a personas previamente infectadas con Hepatitis B, agravando el daño en el hígado.
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Hepatitis E: Vinculada al consumo de agua contaminada, con baja presencia en el país.
¿Quiénes deben hacerse el examen preventivo?
Dado que la infección no suele presentar síntomas hasta etapas avanzadas, los especialistas recomiendan realizarse un test rápido de detección —cubierto en sus fases de tratamiento por el sistema GES— a los siguientes grupos prioritarios:
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Personas mayores de 45 años (al menos una prueba en la vida).
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Personas que recibieron transfusiones sanguíneas o trasplantes antes de 1996.
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Pacientes en diálisis o con diagnósticos de VIH.
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Personas con elevación persistente de enzimas hepáticas o antecedentes familiares.
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Mujeres embarazadas (para evitar la transmisión vertical al recién nacido).
«Hoy el principal desafío no es la falta de herramientas para prevenir o tratar estas enfermedades, sino identificar a las personas que viven con hepatitis sin saberlo. La vacunación, la educación y el diagnóstico precoz son fundamentales», concluye el Dr. Mezzano.