En Chile, 1 de cada 3 adultos sufre de hipertensión y la mayoría lo desconoce. Especialistas advierten que la prevención y los controles periódicos son la única forma de evitar infartos y accidentes cerebrovasculares.
SANTIAGO. Un infarto de miocardio suele parecer un evento repentino e inesperado, pero la realidad médica indica que el deterioro cardiovascular se construye en silencio durante años. El tabaquismo, la mala alimentación, el sedentarismo y la presión arterial elevada afectan progresivamente a las arterias, incluso cuando la persona se siente en perfecto estado de salud.
En el marco del Mes del Corazón, que se conmemora durante agosto, especialistas hacen un llamado urgente a no esperar las primeras molestias físicas para acudir a una revisión médica, ya que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Chile.
«Una persona puede sentirse completamente sana y tener presión alta, colesterol elevado o alteraciones de la glicemia. El primer síntoma no debería ser un infarto. Los controles preventivos permiten reconocer estos factores de riesgo y actuar oportunamente», advierte el Dr. Christian Karmelic, cardiólogo de Clínica Universidad de los Andes.
La hipertensión: El enemigo silencioso de los adultos en Chile
Se calcula que uno de cada tres adultos en el país vive con hipertensión arterial sin haber sido diagnosticado. La peligrosidad de esta condición radica en su falta de sintomatología evidente: mientras avanza sin señales, deteriora la estructura vascular y eleva exponencialmente el riesgo de infarto al corazón, accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia cardíaca y daño renal crónico.
«La hipertensión no se puede identificar por cómo se siente una persona. La única forma de saber si la presión está elevada es medirla correctamente y mantener chequeos periódicos. El riesgo cardiovascular global depende también del colesterol, la glicemia, el peso y los antecedentes familiares», enfatiza el Dr. Karmelic.
3 cambios de estilo de vida que salvan vidas
La buena noticia es que gran parte de los factores de riesgo cardiovascular son modificables. Los expertos destacan tres pilares fundamentales para proteger el sistema circulatorio:
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Abandonar el tabaquismo: Es la decisión con mayor impacto positivo inmediato. El cigarrillo daña el endotelio de los vasos sanguíneos y favorece la formación de coágulos de sangre.
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Alimentación consciente: Reducir drásticamente el consumo de sal, azúcares refinados y productos ultraprocesados. Se recomienda priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos frescos.
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Movimiento diario constante: Realizar actividad física regular ayuda a regular la presión, el colesterol y los niveles de glucosa. Pequeñas acciones como subir escaleras, hacer pausas activas durante la jornada laboral y caminar marcan una diferencia sustancial.
«No se trata de realizar modificaciones extremas de un día para otro, sino de construir hábitos saludables sostenibles en el tiempo. Cada decisión cotidiana contribuye a proteger el corazón», concluye el cardiólogo.