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Hallazgo en Tongoy: Estudio de microfósiles revela el origen del Sistema de la Corriente de Humboldt hace 7 millones de años

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TONGOY. Comprender cómo funcionaban los océanos hace millones de años es una pieza clave para anticipar las consecuencias del calentamiento global sobre la biodiversidad marina actual. En este contexto, un equipo internacional de científicos liderado por el Dr. Patrick Grunert, de la Universidad de Colonia (Alemania), logró reconstruir las condiciones oceanográficas que imperaban en la costa chilena hace entre 7,6 y 6 millones de años.

La investigación analizó los sedimentos ricos en diatomeas (microalgas fósiles) hallados en la Quebrada Las Salinas, en la Península de Tongoy (a 2,5 km de la línea de costa actual), pertenecientes a la emblemática Formación Coquimbo, unidad geológica descrita originalmente por Charles Darwin.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, contó con la participación de especialistas del CEAZA, la Universidad de La Serena (USerena), la Universidad Austral de Chile, el GFZ Helmholtz Centre, e instituciones de España y Austria.

Alta productividad marina en un planeta más cálido

Sorprendentemente, la abundante presencia de diatomeas y esporas del género Chaetoceros —organismos característicos de aguas frías y ricas en nutrientes— demostró que la antigua bahía de Tongoy ya poseía niveles de surgencia costera y productividad comparables a las zonas más ricas del planeta actual, aun cuando imperaban condiciones de clima cálido.

«Esperábamos encontrar una productividad primaria muy baja porque hace millones de años se tenían condiciones más bien subtropicales, pero fue todo lo contrario. Esto nos dice que el sistema marino de Humboldt estaba empezando a tener niveles de productividad muy altos, incluso antes de estar formado en un 100%», explicó el Dr. Marcelo Rivadeneira, investigador del Centro de Investigación de Frontera de la USerena.

Por su parte, el paleontólogo Pablo Oyanadel-Urbina, investigador del Laboratorio de Paleobiología de CEAZA y gerente de Operaciones de Therium, destacó el valor metodológico de los microfósiles:

«Las diatomeas son excelentes indicadoras del ambiente marino. Al integrar sistemáticamente diatomeas, magnetoestratigrafía y sedimentología, demostramos que los depósitos de Tongoy se formaron en distintos momentos, permitiéndonos reconstruir con alta precisión la evolución de la paleo bahía de Tongoy y de la Corriente de Humboldt durante el Neógeno», detalló Oyanadel-Urbina.

Un modelo clave para anticipar los efectos del cambio climático

Los resultados de esta investigación paleontológica en la Región de Coquimbo entregan insumos cruciales para los modelos climáticos del futuro. La comunidad científica considera este periodo de hace 6 a 7 millones de años como un análogo directo de las condiciones que experimentará la Tierra con el aumento de las temperaturas globales.

«Esta ventana de tiempo es vista como un buen análogo de las condiciones climáticas del futuro en un mundo más cálido. Para saber si cuando se caliente el océano todavía sería productivo, la respuesta aparente es que sí: podríamos tener un sistema de Humboldt con temperaturas más elevadas pero manteniendo su alta productividad», enfatizó el Dr. Rivadeneira.

El investigador de la USerena agregó que este hallazgo representa «el primer peldaño de una escalera» dentro de un gran programa de colaboración internacional que busca determinar con exactitud cuándo se originó este ecosistema hiperproductivo y evaluar si en aquella época prehistórica ya existían eventos similares al fenómeno de El Niño.