Un informe elaborado por el Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) para Chile Sustentable revela que el país mantiene 3.862 MW diésel pese a que solo usa cerca del 10%. La sobrecapacidad genera pagos ineficientes que encarecen la tarifa eléctrica.
SANTIAGO. En medio de la discusión por las alzas en las cuentas de la luz tras la promulgación de la Ley de Protección Tarifaria Eléctrica, un nuevo estudio del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) para la Fundación Chile Sustentable puso al descubierto una de las principales distorsiones estructurales del mercado energético: la sobrecapacidad del parque de generación diésel.
El informe revela que Chile registra 3.862 MW de capacidad diésel instalada —equivalente al 8% de la matriz del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)—, de la cual se utiliza en promedio solo un 10% en condiciones operativas normales.
Pagos por capacidad y fallas en la logística de respaldo
El documento advierte que la normativa vigente reconoce a las centrales diésel como «infraestructura firme de respaldo», generando remuneraciones calculadas sobre costos de reposición de unidades nuevas, aun cuando operan con equipos antiguos o de segunda mano.
A esta distorsión económica se suma una vulnerabilidad de abastecimiento:
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Capacidad logística real: El sistema nacional de transporte puede suministrar hasta 3.500 $m^3$ diarios de combustible diésel.
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Demanda a máxima carga: Operar todo el parque térmico al 100% durante un día requeriría 25.000 $m^3$ diarios, es decir, siete veces más que la capacidad de distribución existente.
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Uso en emergencias: Incluso durante el apagón nacional de febrero de 2025, el sistema requirió un máximo de 895 MW (solo un 24% del total disponible).
«Instamos al Gobierno a actuar para revisar y corregir las distorsiones que encarecen el sistema eléctrico, como ocurre con las centrales a diésel. Existen incentivos que generan rentas excesivas y mantienen activos antiguos de altas emisiones», enfatizó Sara Larraín, directora de Chile Sustentable.
Baterías BESS: La alternativa limpia para sustituir el diésel
De acuerdo con el análisis del ISCI, más del 70% de los despachos térmicos de respaldo registrados en periodos de estrés duran menos de cinco horas. Esta condición hace viable su reemplazo por sistemas de almacenamiento de energía de respuesta rápida.
El estudio concluye que, bajo un escenario conservador de sustitución por baterías BESS, la necesidad de respaldo diésel en el país podría reducirse drásticamente a cerca de 400 MW, disminuyendo costos ineficientes en la tarifa final de los clientes y acelerando el proceso de descarbonización.