Las recientes precipitaciones registradas en la Región de Coquimbo dejaron importantes acumulaciones de agua y sedimentos en sectores rurales, afectando la infraestructura de diversos predios agrícolas. Frente a esta situación, profesionales del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Intihuasi) acudieron al Centro de Estudios de la Biodiversidad en Vicuña para evaluar en terreno el impacto en los parronales pisqueros de la zona.
Durante la inspección se constató el embancamiento de canalizaciones a causa del barro y escurrimiento de ripio, lo que elevó el nivel del suelo y facilitó el ingreso de caudales a las unidades productivas.
El director regional de INIA Intihuasi, Francisco Meza, explicó las acciones prioritarias para los productores afectados:
«Lo que tenemos que hacer es reforzar las defensas fluviales y determinar el sector de dónde provino el agua. Es importante identificar las vías de escurrimiento y reforzar los sistemas de drenaje, considerando que estos caudales transportan sedimentos. Además, hay que retirar piedras y ripio acumulado en los parrones, ya que pueden dificultar el paso de la maquinaria agrícola.»
Manejo del riego: medir humedad antes de volver a regar
Un factor crítico tras las intensas lluvias es el exceso de humedad en los suelos del Valle de Elqui. De acuerdo con el investigador de INIA Intihuasi, Giovanni Lobos, en la zona se han acumulado cerca de 200 milímetros de agua durante el invierno, por lo que se desaconseja regar sin antes analizar las condiciones del terreno.
«Hoy la recomendación es no regar, a menos que el suelo haya tenido una alta carga de sales previo a las lluvias y este evento no las haya desplazado. Para eso es necesario chequear la humedad y la conductividad eléctrica. Los primeros riegos deben realizarse cuando el brote de la vid pisquera o de mesa alcance entre 15 y 20 centímetros», detalló Lobos.
El investigador advirtió además que el exceso de saturación hídrica provoca un amarillamiento foliar en la parra, fenómeno conocido como «fiebre de primavera», el cual impide la absorción adecuada de nutrientes.
Control de malezas y limpieza de equipos de riego
El incremento de la humedad en los campos acelera la germinación de malezas. Los especialistas recomiendan realizar su control en las primeras etapas de crecimiento.
«Actualmente la maleza se encuentra en una etapa de tres a cuatro hojas, que es el momento adecuado para intervenir y evitar que su crecimiento se escape», puntualizó el profesional del INIA.
Asimismo, se insta a los agricultores a revisar integralmente los sistemas de filtrado y los tranques acumuladores, permitiendo que la tierra fina y los sedimentos decanten por completo antes de volver a activar los cabezales de riego.
Acompañamiento del sector público a la agricultura regional
El despliegue en terreno fue destacado por el Seremi de Agricultura de Coquimbo, Vicente Cortés, quien enfatizó la importancia de la asistencia técnica pública en momentos de contingencia climática:
«Valoramos enormemente el trabajo que realiza INIA Intihuasi entregando recomendaciones directamente a nuestros agricultores. Este acompañamiento técnico es clave para la recuperación de las unidades productivas en la región, permitiendo a los productores tomar las mejores decisiones para rehabilitar sus predios tras las inundaciones y embancamientos.»