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Un nuevo libro sobre Julio iglesias documenta cómo el cantante conquistó EE.UU. y sugiere que Rosalía usa la misma fórmula

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Si bien es cierto que Julio Iglesias es uno de los mayores baladistas en español y uno de los cantantes más vendidos del mundo, se dice que a inicios de la década de 1980 su lista de éxitos no se sentía completa a pesar de estar en la cumbre, por lo que estaba obsesionado con su siguiente gran paso.

Conocido por sus múltiples amantes y supuestas horas y horas de sexo, sumado a otras más horas al sol para presentarse siempre bronceado a sus citas promocionales y a sus shows, su siguiente conquista era más bien geográfica: liderar Estados Unidos.

A ese trayecto, a mediados de los 80, se refiere el último trabajo del músico y ensayista Hans Laguna titulado Hey! Julio Iglesias y la conquista de América (Contra, 2022). Se trata de un trabajo de 430 páginas en el que se repasa con exhaustiva documentación y testimonios los años decisivos de la consagración de Julio Iglesias como artista universal, reseña diario El País. La investigación recorre de 1983 a 1985.

Era una meta ambiciosa la de Iglesias, quien ya se había posicionado como el cantante europeo con más éxito comercial a nivel internacional (título que por cierto se mantiene hasta hoy). Su meta, el país del norte, se encontraba rendido a los encantos de un joven Michael Jackson, 15 años menor que él, quien ya se había declarado el rey del pop cuando batió récords con el himno zombi Thriller.

Era la era de los grandes patrocinios, recuerda el crítico Carlos Prieto de El Confidencial. Mientras Nike ficha al basquetbolista Michael Jordan, Pepsi se disputa a Jackson y su eterno rival, Coca-Cola, se decanta por Iglesias y ese fue el puntapié que el español necesitaba.

 

“La música moderna tiene una patria en el mundo de hoy. Y esa patria es Estados Unidos. Ahora hay que cantar en inglés para llegar ahí arriba, que es donde yo quiero estar”, dijo el cantante una vez el cantante, cita que por supuesto Laguna recoge. Así grabó su primer disco en inglés 1100 Bel Air Place llamado así por el domicilio donde vivió Iglesias en Los Ángeles. El disco se grabó durante 16 meses en nueve estudios. Laguna registra nueve arreglistas, doce ingenieros de sonido y 79 instrumentistas en el disco.

De acuerdo a la lectura de Laguna, lo que ayudó a Iglesias fue su imagen elegante y clásica por la que apostó Coca-Cola, marca que aparentemente valoraba la aristocracia por la que se creía iba a ser una moda pasajera, el hit de Jackson. “Un crooner de cuarenta años y con cien millones de discos vendidos a sus espaldas representaba, en cambio, una apuesta sólida… La popularidad de Iglesias, labrada a base de proyectar nostalgia y madurez, ayudaría a atraer a los consumidores de refrescos más conservadores”.
Además, explica Laguna, “Coca-Cola tenía una vocación más internacional que Pepsi… Además, se dirigía a un público más amplio que su competidor… Dentro de su estrategia generalista, Coca-Cola priorizaba al público femenino, en especial a las mujeres cuya edad rondara la de Iglesias, pues eran las principales responsables de la compra familiar de alimentos y bebidas”.

Laguna también reflexiona que la estrategia de Iglesias está siendo imitada por su compatriota, la Rosalía, cuya primera gira internacional incluye a más de 10 ciudades norteamericanas. El pistoletazo de salida de la promo del nuevo disco de Julio Iglesias en EE.UU. ocurrió en el The Tonight Show de la NBC, donde Julio triunfa con su desparpajo y simpatía.

En el mismo estudio cuarenta años después aparece Rosalía para promocionar su más reciente álbum, Motomami.

“Que Iglesias saliera en el ‘Tonight Show’ no solo era importante por sus grandes índices de audiencia, sino porque era una forma especialmente efectiva de que el estadounidense medio le considerara uno de los suyos… El vídeo de su entrevista con Carson es una lección magistral de su talento para transmitir, junto a sus modales distinguidos, una ‘calidez’ que hace que ‘le caiga bien a todo el que lo conoce’… Y lo hizo trasluciendo ‘una humildad encantadora’, sazonada con bromas y gestos de afecto hacia el presentador”, escribe Laguna.

El autor agrega: “El maridaje entre distinción y cercanía es uno de los mayores atractivos de su personaje, que es capaz de incorporar una ‘modestia no impostada’ a su halo de triunfador. Algo muy similar sucede, por cierto, con Rosalía, de quien la revista GQ destacó que ‘es encantadora, a pesar de estar de moda en el mundo y ser una de las divas pop’”.

Dice el New York Times que “Rosalía es la mayor exportación del pop español desde Julio Iglesias”, algo en lo que casi todo el mundo estará de acuerdo, puntualiza el crítico Prieto.