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Ana Torroja: Aprendí a agradecer la fama, pero me costó entender que es parte del éxito

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La cantante española quiere volver a sus raíces. En ese camino, reencontrarse con la energía del público tras dos años de pandemia ha sido mágico. De ese tiempo de confinamiento aprendió a valorar el tiempo. Por eso está disfrutando cada momento de su tour Volver, que llega al Teatro Teresa Carreño el 23 de junio. De su última visita a Caracas recuerda la pasión del público venezolano. Reconoce que encontrará un país diferente al que conoció. De Mecano, el grupo que le dio la fama, habla con agradecimiento. «Es algo que va en mi equipaje»

Nunca estuvo lista para la fama, tampoco la buscó. Para Ana Torroja la música llegó por la «fuerza del destino» y ha aprendido a lidiar con el reconocimiento que le ha dejado una carrera exitosa. Y a pesar de que fue difícil asimilar el efecto que Mecano tuvo en el público hispanoamericano, comprendió que el hecho de que tanta gente la conociera era una manera de valorar su talento. Justamente esa es la razón que la llevó, luego de más de 40 años, a volver a sus inicios y reencontrarse con una generación que quedó marcada por sus canciones. «Yo he pasado por muchos, muchos lugares, musicalmente hablando, pero sentí que tenía que volver a ese inicio de mi carrera porque creo que es el lugar donde me siento más cómoda».

Volver, como se denomina su nuevo tour, no solo se trata de volver la vista al pasado. Después de casi tres años de pandemia, también quiere reencontrarse con su público. Eso sí, esta vez acompañada del aprendizaje que le dejó el tiempo de confinamiento: entender el valor del tiempo. Ahora se enfoca más en el presente y en disfrutar las cosas sencillas como compartir una copa con sus amigos, ir a la playa o preparar un concierto. Por eso está segura de que este encuentro con sus fanáticos será mágico. Pero sobre todo volver a Venezuela, luego de tantos años, le da mucha ilusión. Sabe que no encontrará el país que conoció hace mucho tiempo; sin embargo, recibirá con los brazos abiertos lo que le tenga que entregar Caracas. De su última visita recuerda el calor de los fanáticos, eso que describe como la «extrapasión del público venezolano». No tiene dudas de que volverá a sentirlo porque será una noche en el Teresa Carreño, dice, para guardar como un tesoro.

En este regreso también recuerda que cuando se anunció el fin de Mecano sintió que terminaba su carrera y, en medio de la incertidumbre, tuvo la necesidad de hacer música. Es así como tímidamente inicia su camino como solista. Y aunque pensó que grabaría apenas un disco, sin darse cuenta ya han pasado más de 20 años. En ese recorrido el público la sigue relacionando con Mecano, algo que al principio intentó cambiar, pero que con el tiempo entendió es parte de su historia. «Mucho de lo que es Ana Torroja es por lo que vivió y aprendió en Mecano. Entonces al final va conmigo en el equipaje. Además, con la suerte de que esas canciones hoy siguen tan vigentes y tan vivas como cuando nacieron. Eso no ocurre siempre».

El éxito del grupo fue sin precedentes en el mundo del pop en español y conquistó no solo España sino Hispanoamérica, incluyendo Estados Unidos. Su música tuvo impacto en países como Japón, Suecia, Alemania, Reino Unido, Brasil, Portugal, Filipinas y los Países Bajos. Según estimaciones, Mecano ha vendido al menos 25 millones de discos en todo el mundo. Las versiones a otros idiomas de varios de sus temas, cantados principalmente en francés e italiano, le permitió al grupo integrado por Torroja, Nacho y José María Cano, sonar en Italia, Francia, Bélgica, Suiza y Canadá, obteniendo especial acogida en Francia, donde la adaptación de «Mujer contra mujer» («Une femme avec une femme») obtuvo el primer puesto en la lista de venta nacional, manteniéndose en esa posición durante ocho semanas consecutivas. Es, hasta la actualidad, la canción extranjera que más semanas ha ocupado el primer puesto en las listas de ventas de ese país.

—¿Por qué Volver?

—Bueno, el inicio del nombre viene porque todo el concepto de la gira musical está basado en mi último disco Mil razones, que es un disco muy electrónico, he vuelto de alguna forma a retomar mis raíces de música electrónica. Yo he pasado por muchos, muchos lugares, musicalmente hablando, pero sentí que tenía que volver a ese inicio de mi carrera porque creo que es el lugar donde más cómoda me siento y, como digo yo, donde mejor salgo en la foto. Mi voz se mezcla muy bien con el sonido electrónico y lo hice de la mano de productores de música electrónica muy jóvenes y muy talentosos. Eso me inspiró a llamar la gira Volver, dentro de ese concepto musical, pero luego, además, como cuando arrancamos la gira, enseguida llegó la pandemia, entonces Volver tiene mucho más significado porque ya no es solo volver a mis raíces sino volver a pisar un escenario desde hace dos años. Y en este caso tiene un tercer significado, mucho más bonito, que es volver a Venezuela. Me hace una ilusión tremenda, no sabes cuánta.

—¿Qué recuerda de la última vez que estuvo en Caracas? ¿Qué espera encontrar en esta Venezuela que es muy diferente a la que conoció en ese momento?

—Wow. No sé lo que me voy a encontrar. Bueno, sinceramente, no espero nada. Lo que aparezca allí, lo recibiré con los brazos abiertos. Lo que recuerdo y con lo que me quedo es con la pasión del público. Con la devoción, con el amor, con la entrega en los conciertos. Esa extrapasión del venezolano, que ojalá se mantenga y que ojalá vivamos una noche mágica para guardar como un tesoro. Eso sí que me gustaría.

—Vuelve tras la pandemia, ¿cómo ha sido regresar a los escenarios y reencontrarse con el público?

—Te diría esa frase de ‘no sabía que te echaba tanto de menos hasta que no te he visto’. Uno se adapta a las situaciones, todos nos hemos tenido que adaptar por fuerza a este tiempo de pandemia y hemos hecho algo de música, streaming, pero cuando pisas el escenario y sientes esa energía tan poderosa del público dices: ‘Cuánto lo echaba de menos, cuánto lo extrañaba’. Realmente fue emocionante volver a pisar el escenario y volver a valorar, porque a veces uno cuando no tiene perspectiva sobre las cosas le pierde el valor; entonces ese tiempo de no tener paz ha hecho que cada vez que piso el escenario lo valore muchísimo más, porque parece que es algo regalado y realmente es un momento especial y mágico. El que alguien quiera ir a verte es un regalo del público, es un un regalo que tú le haces también a ellos. Es una comunión y es una retroalimentación tan poderosa, que no hay comparación. Pisar el primer escenario fue muy bonito, fue muy emotivo realmente.

—¿Cambió algo de Ana Torroja en ese tiempo?

—Mira, ha sido como… cómo te diría yo. Como un reajuste vital. Un sentarse a visualizar dónde estabas y de dónde venías y dónde quieres estar. Porque al final la vida nos va llevando y es un engranaje; nos lleva a una velocidad que a veces no nos permite disfrutar del camino, y aunque yo soy de esas personas que me doy mi tiempo, realmente me dí cuenta de lo valioso que es el tiempo y de la poca importancia que le damos. El tiempo de tomarse una copa de vino con unos amigos, el tiempo de ir a dar un paseo por la playa o por la montaña, el tiempo de hacer música, el tiempo de preparar un concierto. Para mí, uno de los aprendizajes más importante es el enfocarse en el presente, en el momento y en disfrutar de ese tiempo que te estás dando para lo que sea. Normalmente vamos tan rápido, que siempre estamos pensando en lo siguiente y no estamos disfrutando de lo que está ocurriendo en este momento.

—Hablando de repensar y de volver a los inicios, usted no viene de una familia artística, ¿cómo nace ese querer hacer música?

—Realmente fue el destino que me tenía preparada una grata sorpresa, como dice la canción, y en mi caso ha sido así en muchos momentos importantes de mi vida. Ha sido «La fuerza del destino». Es verdad que a mi padre le encantaba la música, sobre todo la música clásica; tocaba el piano en su momento de meditación o de relajación cuando volvía de trabajar. Siempre hubo música en casa, pero es verdad que vengo de una familia de científicos, de matemáticos, aunque dicen que está muy relacionada la matemática con la música, pero no había nadie que se hubiera dedicado a eso. Yo no me habría dedicado a eso, si no hubiera sido por el destino. No sé lo que habría hecho. Sí que cuando era pequeña me encerraba en el baño y jugaba a cantar o a actuar, pero claro, yo no sabía ni por dónde empezar. O sea, no sabía cómo llegar a ser alguien en esa profesión. Y fue porque me colé en una fiesta, así literal, con unas amigas y conocimos a José Cano. Entablamos una amistad y a partir de ahí todo lo que vino. Yo no cantaba. Yo hacía los coros, pero entonces fue un director artístico de CBS en ese momento que cuando fuimos a presentar una canción, cantaba José, y dijo ‘tiene que cantar ella, tiene que ser la líder vocal’, y así empezó todo.

—Después de ahí, la fama llegó muy rápido, pero usted era muy joven, tendría 22 años de edad, ¿es dificíl cargar con la fama tan joven? 

—Yo ya no creo que sea una cuestión de juventud, que también porque seguramente hasta que uno no es más maduro le cuesta canalizar ese tipo de cambios tan drásticos en la vida. Pero también por personalidad, soy una persona bastante celosa de mi intimidad, soy una persona bastante tímida, aunque la timidez también se trabaja, pero lo soy. En el día a día soy tímida y realmente para mí fue muy difícil, porque además fue brutal, una vez que arrancó exponencialmente, el éxito y la fama. Yo no lo asimilé bien, de hecho. Todo los años de Mecano me costó mucho llevar esa parte de fama porque es como si yo hubiera descuidado a mi Ana, simple y llanamente Ana. Entonces me convertí en Ana de Mecano, ya no era Ana Torroja. Eso me costó mucho, me costó mucho que todo el mundo quisiera saber de mí y que se inventaran cosas. Toda esta parte me costó hasta que me escapé dos años a vivir fuera de España, a recuperar un poco mi otro yo. A partir de ahí y con la distancia entendí lo que significaba la fama. La fama viene porque has tenido éxito y porque la gente te quiere y porque la gente te adora y porque la gente quiere estar cerca de ti. Lo entendí y aprendí a vivir con ello y agradecerlo.

—Y si mira a la Ana de ese momento, ¿se imaginó que después de 40 seguiría haciendo música?

—Cuando Mecano paró la primera vez y el tiempo se expandió y lo que iba a hacer un descanso de unos meses se convirtió en un descanso de cinco años, prácticamente porque Nacho y José empezaron a hacer sus trabajos individuales, que lo necesitaban también, yo pensé ‘se acabó’ porque además yo necesitaba descansar de la música y de toda la vorágine que eso conllevaba. Pero después me di cuenta de que echaba mucho de menos la música, el hacer canciones, el cantarlas, lo feliz que me hace cantar, lo feliz que me hace la música; entonces ahí fue cuando decidí arrancar tímidamente y pensé que sería solo un disco en solitario porque imaginé que después continuaríamos con Mecano, pero no, al final se convirtió ese Puntos Cardinales en el inicio de 20 años de carrera en solitario. Llevo ya más años en solitario que con Mecano.

—Pero Mecano marcó su carrera, ¿ha sido difícil separar a Ana Torroja del nombre de Mecano?

—Al principio hice un esfuerzo, cuando arranqué mi carrera en solitario, hice un esfuerzo especial para tratar de diferenciar Mecano de Ana Torroja. No porque quisiera despegarme de Mecano, sino porque no quería llevar a engaño a los fans, no quería que pensaran que en mi Ana Torroja como solista iban a encontrar a Mecano. Iban a encontrar la voz de Mecano, pero iban a encontrar otras cosas porque al final todo lo que conlleva un disco iba a ser decisión mía, no iba a contar con Nacho o con José. Entonces en ese sentido hice un esfuerzo especial para diferenciarlo, pero después, a medida que mi carrera fue avanzando y fui haciendo conciertos en directo, fui uniendo mis canciones como solista con mis canciones en Mecano y me di cuenta de que todo era una misma cosa y que mucho de lo que es Ana Torroja es por lo que vivió y aprendió en Mecano. Entonces al final, no sé, es como que va conmigo en el equipaje. Además con la suerte de que esas canciones hoy siguen tan vigentes y tan vivas como cuando nacieron, y eso no ocurre siempre en la música. Que la gente siga queriendo escuchar esas canciones es maravilloso.

—Es que marcó a una generación; en ese sentido, ¿cómo vive que la gente escuche una canción de usted y reviva una historia o una epóca de su vida?

—Eso es algo maravilloso porque yo lo he vivido como público. Es algo tan único y tan mágico. El poder revivir a través de la música momentos de tu vida es como una especie de catarsis. Cuando tú vas a un concierto de alguien a quien admiras y te conoces sus canciones sales realmente con una explosión de felicidad, que no sé si hay muchas cosas más que se le puedan comparar.